Las personas que viven con VIH y tienen acceso a la terapia antirretrovírica (TAR) viven durante más tiempo y de manera más saludable. El tratamiento clínico de estos pacientes evoluciona hacia una nueva variedad de comorbilidades.

Los medicamentos antirretrovíricos actuales han mejorado los perfiles de los efectos secundarios y ofrecen nuevas oportunidades para la optimización de la TAR y el control de la toxicidad. Se conoce mejor que existen más riesgos de presentar ciertas comorbilidades que en el caso de personas no infectadas por VIH. Las enfermedades del sistema cardiovascular, los riñones, el hígado y la función cognitiva, además de las afecciones malignas y la enfermedad ósea metabólica parecen ser muy comunes entre los pacientes infectados por VIH. Ciertas infecciones continúan siendo una causa significativa de comorbilidad en estos pacientes, incluida la hepatitis vírica y el virus del papiloma humano. No obstante, nuevos agentes destinados a tratar la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) modificarán radicalmente el pronóstico de las personas coinfectadas. Se observa una apreciación cada vez mayor de la importancia de considerar la salud mental, así como la salud sexual y reproductiva.

En general, el objetivo de la atención es ayudar a las personas que viven con VIH a envejecer lo más saludablemente posible. Integrar la prevención de la enfermedad y el control de esta amplia gama de problemas será un desafío para médicos clínicos y prestadores de servicios de apoyo para personas con VIH. Los proveedores de atención médica que atienden a personas que viven con VIH deben estar informados no solo sobre el tratamiento contra el VIH sino también sobre el control de otras comorbilidades dentro del contexto de esta enfermedad.

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