Consideraciones clave para personas que viven con el VIH

Hay poca información disponible sobre los efectos de la infección por VIH sobre la función tiroidea. Sin embargo, evidencias sugieren que cada vez más pacientes tratados con antirretrovirales padecen trastornos tiroideos.1 Es frecuente encontrar resultados anormales en la prueba de perfil tiroideo entre pacientes con VIH. Análisis retrospectivos han revelado una incidencia de hipotiroidismo mayor a la esperada en grandes cohortes de pacientes con VIH (3.4 por 10,000 pacientes-año de hipertiroidismo y 10.7 por 10,000 pacientes-año de hipotiroidismo)1, aunque no se trata de una conclusión constante. Además, cada vez se detectan con más frecuencia patrones de hallazgos anómalos de la prueba de función tiroidea entre pacientes con VIH.

Sin embargo, en comparación con la población general, la prevalencia de la enfermedad tiroidea no siempre parece aumentar de forma significativa en pacientes con VIH.1,2

Papel de la glándula tiroidea

En individuos sanos, la glándula tiroidea produce dos hormonas importantes, la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), que se liberan en el torrente sanguíneo. Estas hormonas influyen en:

  • Crecimiento
  • Metabolismo
  • Función cerebral
  • Desarrollo neuronal
  • Dentición
  • Desarrollo de los huesos
     

Por término medio, un individuo normal produce aproximadamente 90–100μg de T4 y 30–35 μg de T3 al día. La T3 es la forma biológicamente más activa de la hormona, de la cual alrededor del 80% deriva del metabolismo periférico (5’-monodesyodación) de T4 en tejidos que incluyen la glándula tiroidea, la pituitaria, el hígado y el riñón.3

Disfunción tiroidea

Los desequilibrios en la producción de hormonas tiroideas suelen resultar de una disfunción de la propia glándula tiroidea (enfermedad primaria); sin embargo, las anomalías en la producción hormonal pueden verse estimuladas por la pituitaria (responsable de la producción de la hormona estimulante tiroidea [THS]) o el hipotálamo (que regula la glándula pituitaria a través de la hormona liberadora de tirotropina [TRH]). La TRH y la TSH son cruciales para la homeostasis de la glándula tiroidea.

Implicaciones en pacientes que viven con el VIH

Dado que las opciones de tratamiento para pacientes que sufren de hipotiroidismo o hipertiroidismo están limitadas, en general, a la sustitución de hormona o a la extracción/neutralización de la glándula tiroides, respectivamente, hay muy pocas opciones adicionales para adaptar el tratamiento entre los pacientes con VIH. No obstante, estudios recientes sugieren que algunos tratamientos antirretrovirales pueden interferir con el tratamiento de sustitución de hormona tiroidea4-5 y, por lo tanto, tal vez sea necesario prestar atención cuando estas afecciones se traten de forma conjunta.

Referencias

  1. Nelson M, Powles T, Zeitlin A, et al. Thyroid Dysfunction and Relationship to Antiretroviral Therapy in HIV-Positive Individuals in the HAART Era. J Acquir Immune Defic Syndr. 2009;50(1):113–114.
  2. Hoffmann CJ, Brown TT. Thyroid function abnormalities in HIV-infected patients. Clin Infect Dis. 2007;45(4): 488-494. 
  3. Demers LM. Thyroid disease: pathophysiology and diagnosis. Clin Lab Med. 2004;24(1):19–28.
  4. Lanzafame M, Trevenzoli M, Faggian F, et al. Interaction between levothyroxine and indinavir in a patient with HIV infection. Infection. 2002;30(1):54-55.
  5. Touzot M, Beller CL, Touzot F, Louet AL, Piketty C. Dramatic interaction between levothyroxine and lopinavir/ritonavir in a HIV-infected patient. AIDS. 2006;20(8):1210-1212.