Consideraciones clave para personas que viven con VIH

La osteoporosis es una afección que se acompaña de disminución en la fuerza de los huesos (su masa y calidad). La osteoporosis aumenta el riesgo de fracturas incluso como resultado de traumatismos mínimos, riesgo que es especialmente elevado entre personas de edad avanzada. La identificación y tratamiento de la osteoporosis en personas mayores es un método básico importante para prevenir las fracturas. Sin embargo, en la mayoría de las personas la osteoporosis es asintomática hasta que se produce una factura.

Las fracturas osteoporóticas son una de las principales causas de morbimortalidad y tienen un costo económico elevado. En gran medida, las fracturas pueden evitarse con una detección precoz de la afección y un tratamiento adecuado.

La osteomalacia (reblandecimiento de los huesos) también puede producirse entre pacientes con VIH, aunque su prevalencia y causas no se comprenden del todo. La osteomalacia puede acompañarse de una densidad mineral ósea (DMO) escasa y se caracteriza por una alteración en la mineralización de la matriz ósea que hace que los huesos se reblandezcan, en la mayoría de los casos debido a un grave déficit de vitamina D.

Para describir las situaciones que debilitan el hueso, la Sociedad Internacional de Densitometría Clínica recomienda los términos "baja masa ósea" o "baja densidad ósea", aunque el término "osteopenia" se sigue considerando aceptable.1 Cuando los pacientes tienen una densidad ósea reducida de manera crónica (consulte Herramientas de diagnóstico para ver las definiciones), asociada al riesgo o antecedentes de fracturas por fragilidad, se suele emplear el término "osteoporosis".2

Epidemiología

La osteoporosis es la afección ósea más frecuente entre la población general y la mayoría de los casos se produce entre mujeres postmenopáusicas. Hay varios factores de riesgo asociados al desarrollo de osteoporosis; los principales (normalmente conocidos como factores de riesgo "clásicos") son el aumento de la edad, sexo femenino, índice de masa corporal (IMC) bajo, exceso de corticoesteroides o de alcohol y tabaquismo. Se estima que el riesgo de sufrir una fractura de muñeca, cadera o vertebral a lo largo de la vida es de alrededor del 30-40% en los países desarrollados.3

  • La prevalencia de osteoporosis en personas que viven con VIH parece ser mayor que entre la población general4; se calcula que el 10-15% de las personas que viven con VIH tiene osteoporosis y que un 60% más tiene osteopenia.5 Estas afecciones son especialmente prevalentes entre mujeres postmenopáusicas5 y las que tienen bajo peso corporal.6
  • Además, la prevalencia de las fracturas en hombres y mujeres infectados por VIH es mayor que entre las personas no infectadas7-9; no obstante, faltan estudios suficientemente documentados que atiendan a los factores de riesgo entre las personas que viven con el VIH.
  • Con el envejecimiento de la población infectada por VIH es probable que la osteoporosis y las fracturas sean un problema cada vez mayor entre estas personas VIH positivas.
     

Fisiopatología

Las causas de una DMO baja en las personas que viven con VIH parecen deberse a varios factores entre los que se incluyen la infección por VIH, el tratamiento antirretroviral, el tabaquismo o el consumo de drogas y un déficit de vitamina D.10

  • La infección por VIH está asociada a un aumento del recambio óseo que se refleja en marcadores más elevados de formación y resorción ósea entre las personas que viven con VIH en comparación con las personas no infectadas.10
  • El inicio del tratamiento antirretroviral está asociado a una pérdida significativa (2-6%), aunque modesta, de DMO que en su mayoría se produce entre 48 y 96 semanas después del comienzo del tratamiento, aunque ésta parece permanecer estable en los pacientes que reciben antirretrovirales fijos.10
  • Aunque se ha observado pérdida de DMO con el comienzo de todos los regímenes antirretrovirales estudiados hasta la fecha, se han detectado pérdidas mayores en aquellos en los que se prescriben INRT (como el tenofovir) y algunos IP.10
  • El inicio del tratamiento antirretroviral está asociado a un aumento del recambio óseo que se mide por el aumento en los marcadores de la formación y la resorción ósea.11
  • El aumento en los marcadores de resorción ósea suele producirse poco después de empezar el tratamiento antirretroviral, al mismo tiempo que el mayor descenso de la DMO; el aumento de los marcadores de formación ósea se produce más adelante, posiblemente como medida compensatoria para limitar una pérdida aún mayor de DMO.11
     

Tratamiento

El principal objetivo del tratamiento es reducir la incidencia de fracturas. Aún se desconoce si las intervenciones farmacológicas para tratar una DMO baja en personas que viven con el VIH (sobre todo en las más jóvenes) reducirá el riesgo de fracturas. Aunque la mayoría de las directrices para el tratamiento de la osteoporosis no se refieren específicamente a las personas que viven con el VIH, las Guías Clínicas de la Sociedad Clínica Europea de SIDA (EACS) ofrecen asesoría para el manejo de la osteoporosis en este grupo de población y, además, se han publicado algunas recomendaciones. En estas directrices y recomendaciones se propone identificar a los pacientes con mayor riesgo de padecer una DMO baja, medir la DMO en los que presenten riesgo y tratar la osteoporosis en los casos en los que se detecte.5 La principal recomendación es seguir las directrices nacionales, si existen; si no es así, debe considerarse aplicar un tratamiento de bisfosfonatos, con aportaciones suplementarias de vitamina D y calcio.5

Referencias

  1. International Society of Clinical Densitometry. Official Positions. 2007
  2. National Osteoporosis Foundation. Clinician’s Guide to Prevention and Treatment of Osteoporosis. Accessed 26 May 2011.
  3. WHO Scientific Group on the Assessment of Osteoporosis at Primary Health Care Level. Summary Meeting Report, Brussels, Belgium, 5–7 May 2004. Accessed 21 February 2011.
  4. Brown TT, Qaqish RB. Antiretroviral therapy and the prevalence of osteopenia and osteoporosis: a meta-analytic review. AIDS. 2006;20:2165–74.
  5. European AIDS Clinical Society (EACS). Guidelines. Version 6.0. Accessed 4 July 2012. 
  6. Bolland MJ, Grey AB, Gamble GD, Reid IR. Low body weight mediates the relationship between HIV infection and low bone mineral density: a meta-analysis. J Clin Endocrinol Metab. 2007; 92:4522–4528. 
  7. Triant VA, Brown TT, Lee H, Grinspoon SK. Fracture prevalence among human immunodeficiency virus (HIV)-infected versus non-HIV-infected patients in a large US healthcare system. J Clin Endocrinol Metab. 2008;93:3499–3504. 
  8. Womack JA, Goulet JL, Gibert C, et al. Increased risk of fragility fractures among HIV-infected compared to -uninfected male veterans. PLoS One. 2011;6:e17217. 
  9. Young B, Dao CN, Buchacz K, et al. Increased rates of bone fracture among HIV-infected persons in the HIV outpatient study (HOPS) compared with the US general population, 2000–2006. Clin Infect Dis. 2011;52(8):1061–1068.
  10. McComsey GA, Tebas P, Shane E, et al. Bone disease in HIV infection: a practical review and recommendations for HIV care providers. Clin Infect Dis. 2010;51:937–946. 
  11. Mallon, P. HIV and bone mineral density. Curr Opin Infect Dis. 2010;23(1):1–8.